Menos digitación
Los datos se extraen solos; las personas revisan solo lo que lo necesita.
Convertimos facturas, contratos, formularios y manuales en datos y respuestas útiles. Su equipo deja de digitar y de buscar en carpetas; la información llega al sistema correcto y se consulta en segundos.
RAG (generación aumentada por recuperación) es una técnica en la que, antes de responder, el sistema busca en sus documentos los fragmentos relevantes para la pregunta y se los entrega al modelo de IA como contexto. El modelo responde a partir de esa información y puede indicar el documento y la sección de donde la obtuvo.
Así se reduce el riesgo de respuestas inventadas y se puede actualizar el conocimiento del asistente simplemente agregando o reemplazando documentos, sin reentrenar ningún modelo. Es la base de los asistentes internos y agentes de soporte que desarrollamos.
Una gran parte de la información de una empresa vive en documentos: PDFs que llegan por correo, escaneos, contratos firmados, manuales técnicos. Para usarla, alguien tiene que abrirlos, leerlos y digitar los datos en un sistema, o recordar en qué carpeta está la respuesta a una consulta.
La IA documental cambia esa dinámica. Los modelos actuales leen documentos con formatos variados, extraen los campos relevantes, los validan contra reglas y los registran para revisión. Y cuando la necesidad es consultar conocimiento, un asistente basado en RAG responde preguntas usando sus propios documentos y muestra de dónde sacó cada respuesta.
Lo que su organización obtiene con iA documental y conocimiento.
Solicitar informaciónLos datos se extraen solos; las personas revisan solo lo que lo necesita.
Las respuestas a consultas internas se encuentran en segundos.
Las validaciones detectan inconsistencias antes del registro.
Cada usuario consulta solo los documentos que le corresponden.
Desde la captura del documento hasta la consulta del conocimiento.
Lectura de documentos escaneados, fotografías y PDFs, incluso con formatos variados.
Identificamos los campos que su proceso necesita y los validamos antes de registrarlos.
Cada documento se identifica, se etiqueta y se envía al flujo o al área correspondiente.
Su equipo encuentra información por significado, no solo por palabras exactas.
Asistentes que responden con su documentación interna y citan la fuente.
Una bandeja de validación para los casos dudosos, con aprendizaje de las correcciones.
Cuando los documentos contienen datos personales o información confidencial, definimos con usted dónde se procesan, qué proveedor de modelos se utiliza y qué se conserva. Para casos que lo requieren, evaluamos despliegues privados o en su propia nube. Ver IA privada, seguridad y cumplimiento.
Tomemos como ejemplo una factura de proveedor que llega por correo. El flujo automatizado detecta el adjunto, identifica que se trata de una factura, extrae el RUC del proveedor, la fecha, los importes y el detalle, y valida esos datos contra su catálogo de proveedores y las órdenes de compra abiertas.
Si todo coincide, el registro queda listo en su sistema contable para aprobación. Si hay una diferencia —un monto que no cuadra, un proveedor nuevo, una lectura con baja confianza— el documento pasa a una bandeja de revisión donde una persona corrige en pocos segundos. Ese paso se integra con los flujos de aprobación que su empresa ya utiliza.
El mismo esquema se aplica a guías de remisión, contratos, formularios de clientes o expedientes, cambiando solo los campos y las reglas de validación.
El punto de partida es una muestra representativa de documentos reales, con su variedad de formatos y calidades. Con ella medimos qué tan bien se pueden leer y extraer los datos antes de comprometer el alcance completo.
Si el objetivo es consultar conocimiento —manuales o políticas— en lugar de extraer datos, la muestra se reemplaza por el conjunto de documentos que alimentará al asistente. En ambos casos le entregamos una propuesta con alcance, precisión esperada y costo. Para documentos con datos sensibles, revise también nuestras prácticas de IA privada y seguridad.
El OCR tradicional convierte una imagen en texto, pero no entiende qué significa cada dato: necesita plantillas fijas y falla cuando el proveedor cambia el formato de su factura. La IA documental combina el reconocimiento de texto con modelos de lenguaje que interpretan el contenido, identifican campos aunque cambie su posición y relacionan la información con su contexto, por ejemplo distinguiendo el RUC del emisor del RUC del cliente.
El resultado es un proceso más flexible, que requiere menos mantenimiento y que se adapta a nuevos tipos de documento con ejemplos en lugar de reprogramación. La revisión humana se concentra en los casos dudosos, que el sistema identifica por sí mismo, y los datos validados alimentan los reportes y tableros de la empresa.
Reunimos ejemplos reales de cada tipo de documento.
Definimos qué extraer y cómo validarlo.
Medimos la precisión sobre la muestra antes de producción.
Conexión con el origen y con el sistema destino.
Revisión de casos dudosos y ajuste continuo.
Las facturas de proveedores que llegan por correo se leen con OCR e IA y se registran en el sistema contable para su revisión.
Envíenos una muestra de los documentos que procesa su equipo y le indicamos qué se puede automatizar y con qué precisión esperada.
¿No encuentra su respuesta? Escríbanos.
Depende de la calidad y variedad de los documentos. Por eso medimos la precisión con una muestra real antes de pasar a producción, y configuramos una revisión humana para los casos con baja confianza.
Sí, siempre que la imagen sea legible. Si la calidad de captura es un problema, recomendamos ajustes simples en el proceso de digitalización.
Trabajamos con proveedores y configuraciones que no usan sus datos para entrenamiento, y lo dejamos documentado. Cuando se requiere, evaluamos opciones de despliegue privado.
Agregando o reemplazando documentos en la fuente definida. El asistente incorpora los cambios sin necesidad de reentrenamiento.
Sí, si el sistema permite integración por API, base de datos o importación de archivos. Lo evaluamos en el diagnóstico.
Un tipo de documento con formato relativamente estable puede estar operativo en pocas semanas, incluida la medición de precisión. Documentos muy variables o procesos con muchas validaciones requieren más tiempo, que se detalla en la propuesta.
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